No hay duda de que el auge de las nuevas tecnologías y la concienciación sobre sostenibilidad, que son macrotendencias sociales, irrumpen también en el universo del packaging.

Vemos cómo proliferan los envases sostenibles, ecológicos y reciclables, así como también los diseños más naturales, transparentes y puros. Porque en realidad no se trata solo del producto, se trata de una actitud, de mostrar que la marca comparte valores éticos que tienen que ver con la responsabilidad, el respeto y el compromiso con el planeta. En nuestro país, sin ir más lejos, Lanjarón, marca del grupo Danone, ya tiene en el mercado RED, la primera botella 100% reciclada y reciclable.

Por otro lado, el packaging inteligente es el futuro e, innegablemente, aporta grandes ventajas para los distintos actores implicados en el proceso de compra.

Existe por ejemplo un proyecto español para la creación de un tapón inteligente para envases de aceite de oliva virgen extra capaz de detectar el deterioro del producto. O tecnologías como tintas termocromáticas que indican la temperatura o caducidad de los alimentos.

Este tipo de iniciativas favorecen causas ecoresponsible como la reducción del desperdicio de comida, pero el principal problema del smart packaging, más allá del freno económico, es que debido a la multiplicidad y el tipo de materiales que precisa es poco compatible con el proceso de reciclaje y la conciencia medioambiental.

¡Ahí está el reto de la industria!

Poco a poco empiezan a surgir innovaciones que buscan compatibilizar estos universos, como smart labels que sustituyen la silicona por otros materiales más reciclables, productos fabricados con fibras vegetales biodegradables… O una propuesta sorprendente de un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Singapur: un envase para alimentos realizado a base de quitosano, una sustancia natural, biocompa- tible y biodegradable que se encuentra en las cáscaras de crustáceos.

El futuro aguarda más iniciativas como estas, que abracen ambas tendencias y encuentren la manera de que convivan en armonía.

Gloria Hernández
Directora general de PULP Barcelona.