Después de este período de confinamiento, las fronteras entre lo visible y lo invisible, el interior y el exterior son sacudidas y cuestionadas. Discutimos sobre la decoración de su casa con un cliente en Zoom, en las ventanas saludamos a vecinos que el mes pasado eran completamente invisibles y desconocidos, y en las redes sociales nuestros estados de ánimo y nuestra intimidad se muestran cada vez más.

Sin embargo, más allá de lo visible y lo decible, algunos males permanecen siempre ocultos, silenciados, ignorados. Esa es la cuestión cuando se trata de la salud mental. ¿Cómo hacer visible una realidad de orden psicológico que a menudo se limita a cifras? ¿Cómo reconocer una realidad que no se puede mostrar ni demostrar a los demás ni a uno mismo? Recientemente, un estudio de Opinionway nos dice que el 44% de los empleados en teletrabajo dicen estar en situación de «angustia psicológica».

¿Cómo superar los datos para dotar de realidad y amplitud a una parte de nuestra salud que todavía demasiado a menudo nos olvidamos de escuchar? Esta visualización de nuestra salud mental es la apuesta que hacen algunas marcas. Lo exploramos aquí a través del diseño que hace visible lo invisible, libera la palabra y pone en dominio público un mal encerrado durante demasiado tiempo en la vergüenza o el pudor.

Desdramatizar mediante el color

Verlo todo negro, materia blanca y gris… el cerebro y sus estados se asocian a menudo en nuestro imaginario colectivo a una paleta restringida. La utilización de una paleta de colores fuertes permite expresar plenamente la riqueza de nuestros estados de ánimo sin reducirlos a la negatividad o al silencio.

Mixed feelings

El color se mezcla y se funde gracias al degradado que permite abrir las sensaciones y expresar toda la complejidad de las emociones humanas.

Representar sin excluir

Para hablar a todo el mundo y de todo el mundo, expresar con creatividad ideas complejas, la ilustración es una buena manera de crear asociaciones que aportan sentido al tiempo que liberan las fronteras de la fotografía o incluso del figurativo.

¿Y por qué tratar de congelar o desenredar la confusión de pensamientos y emociones cuando las formas pueden imitarlo? Para expresar la complejidad del cerebro se recurrirá a menudo a las formas indefinidas, ondas, remolinos. Una vaguedad que tiende hacia la dulzura y la indulgencia, la de aceptar sus males sin por ello captarlos totalmente.

Lo indecible hecho visible 

Hablar y volver a hablar, desbloquear la palabra, ahí está el desafío del diseño y de las comunicaciones sobre la salud mental. Dejar espacio a la simple expresión, hacer preguntas, mostrar que los males personales, complejos, pueden ser comunes a una multitud. Cuando a veces las palabras son más fáciles de escribir que de decir, entonces el diseño también está ahí para abrir los ojos y el diálogo.